Por una Colombia soberana: un presidente leal, no una marioneta de Estados Unidos e Israel.

POLÍTICAMIRADA GLOBAL

Anónimo periodista

Colombia necesita un presidente colombiano, no uno vendido a intereses extranjeros norteamericanos ni israelitas.

La soberanía de un país no se negocia. La soberanía nacional no puede convertirse en una ficha de cambio al servicio de ninguna seudopotencia, que se autodenomina potencia porque inventa guerras para robar a las demás naciones e intimidar a la humanidad, y le fascina jactarse de lo que no es.

Como ciudadanos colombianos, rechazamos la idea de que el futuro de Colombia deba decidirse desde Washington, Israel o cualquier otro lugar del extranjero. Culturas regidas por sectas llenas de creencias malignas que profanan a la humanidad..

Devolviéndole el mismo léxico que suele utilizar hacia los colombianos cuando entrevistan al corroncho, Chalet Noticias expone la personalidad que califica como narcisista, psicopática y bipolar del abogado Abelardo de la Espriella, quien parece fascinado con exhibir públicamente su vejamen. Este comportamiento resulta típico de un cafre que cuenta con el apoyo y la celebración de figuras extranjeras con peluquín, seudo dirigentes que desaprueban y descalifican a latinos, africanos, entre otros grupos, mientras el entorno que lo rodea —incluidos grupos, empresas y amistades que lo respaldan— está lleno de personas acusadas de delitos como abuso sexual, violación, estafa, robo, sicariato y actividades mercenarias.

Cuando un aspirante recibe el apoyo de esas empresas, grupos, amistades nacionales y extranjeras, es urgente actuar de manera inmediata, porque las implicaciones para el futuro de una nación podrían estar en riesgo.

Un presidente debe ser Colombiano y responder ante el ciudadano colombiano con respeto. Ningún gobierno extranjero debería tener la capacidad de influir en las decisiones fundamentales de nuestro país, porque la soberanía y el futuro de Colombia debe estar siempre en manos de los colombianos.

Chalet habla en nombre de los ciudadanos que no votamos por ningún político, porque estamos convencidos de que ninguno ha servido realmente para solucionar los problemas del país, y le exigimos que se retracte de su comportamiento. Abelardo de la Espriella ha utilizado un tono que muchos consideran repulsivo en diversas entrevistas y apariciones públicas, al dirigirse de manera ofensiva hacia distintos sectores de la sociedad. Con ello, solo deja en evidencia lo que refleja su forma de expresarse; más que cultura, muestra una profunda falta de ella. Se presenta como un líder, pero su liderazgo parece reducirse a elevar la voz y protagonizar situaciones que terminan dejándolo en ridículo. Para algunos, representa a quienes, mediante la agresión verbal, intentan proyectar una imagen de clase alta; sin embargo, como dice el refrán: aunque el mono se vista de seda, mono se queda.

Parece que los supuestos estudios en derecho lo único que le enseñaron fue una verborrea llena de incoherencias, que no le alcanza para demostrar respeto, incluso frente a quienes no comparten sus ideas.

La política del señor en cuestión se construye desde el insulto, la confrontación permanente y la descalificación del adversario. Colombia necesita gobernantes capaces de unir, escuchar y debatir con argumentos, no gobernantes que recurran al maltrato verbal y profundicen las divisiones que hoy afectan al país.

Este artículo busca invitar a los ciudadanos a examinar críticamente las declaraciones públicas, las alianzas políticas y la forma en que este señor, con su comportamiento y sus acciones, mantiene una constante amenaza para toda Colombia.

Conclusión

Abelardo de Espriella no es más que, una figura que responde a intereses que considero cuestionables, entre ellos los de una corriente sionista que, pretende imponer reglas o leyes que considero perjudiciales. Pienso que estas posturas pueden estar relacionadas con conflictos de salud mental no resueltos y con el intento de proyectar un poder que, al juicio de Chalet noticias, no posee.

Colombia no tiene por qué seguir siendo un tiro al blanco de los políticos de turno para realizar experimentos, medir apoyos o tomar decisiones que terminen perjudicando al ciudadano.

Esta guía política hace un llamado a que cada lector examine cuidadosamente los hechos, analice la realidad y tome una decisión consciente sobre el futuro de quienes ocupan cargos de responsabilidad.

En CHALET tenemos dos propuestas que, si quieres apoyarlas, te invitamos a dar clic aquí.

Rendición de cuentas y justicia social

Luis:

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CHALET se publicó el día 20 de julio a las 10:53 del © 2026.

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