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Colombia: soberanía sobre el agua y el territorio
Colombia debe proteger su agua y territorio. Un llamado a la transparencia, la soberanía nacional y la participación ciudadana en las decisiones sobre sus recursos estratégicos. Fuera de Colombia a empresas de Israel. Canadá, china, etc
POLÍTICAMIRADA GLOBAL
Anónimo periodista
Colombianos: hay límites que un país no puede permitir que se crucen.
Podemos discutir presidentes, partidos, ideologías y gobiernos. Podemos estar de acuerdo o no con quienes han gobernado Colombia. Pero hay algo que está por encima de cualquier presidente: nuestra soberanía y el derecho de nuestros hijos a tener agua.
El agua de Colombia no es propiedad de ningún presidente, ningún partido, ninguna multinacional y ningún gobierno extranjero.
Por eso debemos mirar con máxima atención cualquier acuerdo, contrato o proyecto que permita a empresas o entidades extranjeras adquirir una posición estratégica sobre la planificación, administración, tecnología o información relacionada con nuestros recursos hídricos.
Y aquí aparece Mekorot, la compañía nacional de agua de Israel, que ya ha participado en procesos de cooperación y planificación hídrica en Colombia.
Mekorot y el Estado de Israel
La empresa Mekorot, de propiedad estatal israelí, forma parte de la estructura pública de Israel, por lo que cualquier participación suya en proyectos proyecto que permita a empresas o entidades extranjeras adquirir una posición estratégica sobre la planificación, administración, tecnología o información relacionada con nuestros recursos hídricos.
Y aquí aparece Mekorot, la compañía nacional de agua de Israel, que ya ha participado en procesos sospechosos de cooperación y planificación hídrica en Colombia.relacionados con el agua en Colombia merece un análisis riguroso, transparente y abierto al escrutinio ciudadano. La preocupación no debería centrarse únicamente en las propuestas que presenta la compañía, sino también en sus condiciones, alcances, mecanismos de implementación y posibles implicaciones para la soberanía y la gestión pública de un recurso tan estratégico como el agua. Como dice el refrán, «el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones»: una propuesta que se presenta como una solución no debe aceptarse automáticamente sin evaluar sus resultados comprobables, sus antecedentes y los intereses que puedan estar involucrados. Por eso, si existe la posibilidad de que una empresa extranjera participe en decisiones relacionadas con el agua en Colombia, es legítimo exigir información pública, evidencia verificable y garantías de que el control sobre este recurso permanecerá en manos de la sociedad colombiana. Del mismo modo, cualquier relación entre Israel, Estados Unidos y otros actores internacionales debe analizarse desde los hechos y los intereses concretos, no desde generalizaciones, para determinar si determinadas decisiones pueden afectar la soberanía, el patrimonio y los recursos estratégicos de Colombia.
En palabras simples
Imaginate esto:
Mekorot es como una empresa de reparto de agua embotellada, no como quien fabrica el agua. En Israel hay cinco plantas gigantes que desalinizan agua del mar. Son enormes, cuestan miles de millones y las operan empresas privadas (consorcios internacionales). Piensa en ellas como las fábricas de Coca-Cola.
Mekorot no fabrica esa agua. Lo que hace es:
Comprar el agua a esas fábricas privadas. Repartirla por todo el país con sus 11.000 km de tuberías (es como la empresa de reparto). Vendérsela a las ciudades, granjas y fábricas. Entonces, cuando Mekorot dice "nosotros producimos 50 millones de metros cúbicos", está contando solo:
Unas 39 plantitas chiquitas que limpian agua soluble del suelo (tipo pozo profundo salado), y dos plantas medianas de agua de mar (Eilat y Ashdod).
Es como si una empresa de reparto dijera: "Yo produzco 50 botellas de agua", cuando en realidad reparte 744 millones. La diferencia es que las 694 millones restantes las fabricaron otros, y ellos solo las compraron y repartieron.
Mekorot se presenta ante las provincias argentinas y colombianas como:
"Somos los expertos en desalinización, tenemos 50 años de experiencia."
Pero en realidad, la mayor parte de esa "experiencia" es comprar agua a otros y repartirla. Su verdadero negocio no es la tecnología de desalinización (esa la tienen los consorcios privados), sino ser el intermediario estatal que controla el flujo de agua de punta a punta.
Es la diferencia entre decir "soy el que fabrica el pan" y "soy el que reparte el pan en toda la ciudad". Mekorot es el repartidor, no el panadero. Y quiere que le creas que es el panadero.
La cooperación extranjera no puede convertirse en una puerta de entrada para que Mekorot ni ninguna otra empresa extranjera intervenga en los recursos estratégicos de Colombia, especialmente en el agua. Lo que debemos mirar con atención es el patrón que organizaciones, sectores políticos y comunidades han cuestionado en países como Argentina, Uruguay y otros lugares de la región: empresas extranjeras que llegan bajo el discurso de la cooperación técnica, la transferencia de tecnología o la asesoría especializada, mientras buscan participar en la planificación, gestión y conocimiento estratégico de los recursos hídricos. Ese es el modus operandi que debemos vigilar: primero la asesoría, después la planificación, luego la información y finalmente la posibilidad de adquirir influencia sobre decisiones que deberían permanecer bajo control público y soberano. Por eso Colombia no puede entregar a ciegas información, planificación ni decisiones sobre sus fuentes de agua. Cualquier convenio debe ser público, auditable y sometido al control de la ciudadanía. No importa si la empresa viene de Israel, Estados Unidos, China o cualquier otro país: ninguna empresa extranjera puede estar por encima de la soberanía de Colombia ni tener capacidad para decidir sobre aquello que pertenece a los colombianos. El agua no se negocia a puerta cerrada: se defiende con transparencia, control ciudadano y soberanía nacional.
NO ES UN ASUNTO DE IZQUIERDA O DERECHA
No permitamos que nos dividan. El agua y el territorio no son propiedad de ningún político pusilánime. El agua no es de Petro. El agua no es de de Abelardo. El agua y el territorio no son de Uribe. El agua no es de ningún partido.
EL PRESIDENTE TAMBIÉN TIENE LÍMITES
Quien ocupe la Presidencia administra el Estado durante un período determinado.
No recibe una escritura de Colombia. La Constitución establece que la soberanía reside en el pueblo. Por eso ningún presidente puede pretender que los ciudadanos simplemente obedezcan y callen cuando se discuten decisiones capaces de comprometer nuestros recursos estratégicos. Si el Gobierno de Abelardo de la Espriella pretende profundizar acuerdos internacionales relacionados con el agua, la tierra, que los muestre públicamente.
Que explique. Que publique lo. Que responda a las comunidades. Que se sometan las decisiones a los controles correspondientes. Colombia no es una finca privada.
¡A LOS COLOMBIANOS, ES HORA DE DESPERTAR!
No basta con indignarnos en redes sociales sectorizadas y manipuladoras de contenido: Facebook, TikTok, Instagram o WhatsApp.
Hay que organizarnos.
MANIFESTACIÓN CIUDADANA POR EL AGUA Y LA ENERGÍA, CONTRA EL FRACKING, POR NUESTROS MAESTROS Y CAMPESINOS, Y POR LA SOBERANÍA NACIONAL.
¡COLOMBIA SE MOVILIZA POR SUS RECURSOS, SUS DERECHOS Y SU FUTURO!
El 2026 debe convertirse en una jornada nacional de protesta contundente.
Para decirle a las empresas extranjeras:
¡EN COLOMBIA HAY UN PUEBLO QUE VIGILA SUS RECURSOS!
Y para decirnos a nosotros mismos:
¡BASTA DE MIRAR DESDE LA VENTANA MIENTRAS OTROS DECIDEN NUESTRO FUTURO!
Que salgan trabajadores. Que salgan estudiantes. Que salgan campesinos. Que salgan indígenas y comunidades afrodescendientes. Que salgan empresarios. Que salgan ambientalistas. Que salgan las familias. Que salgan todos los colombianos que entiendan que el agua está por encima de cualquier bandera política.
NO QUEREMOS GUERRA. QUEREMOS SOBERANÍA.
No queremos gobiernos, empresas extranjeras ni funcionarios que se crean por encima del pueblo. No más acuerdos secretos ni decisiones que comprometan nuestros recursos sin explicar qué beneficios reales recibirán los colombianos. Si una empresa viene a Colombia, que responda por resultados; si un funcionario compromete recursos públicos, que responda ante el puablo y enfrente las máximas sanciones; y si existe corrupción o irregularidad, que se investigue, se condene a los responsables y se recupere hasta el último peso. Colombia no es propiedad de sus gobernantes: el agua, el territorio y nuestros recursos pertenecen a la Nación. La soberanía no se negocia.
Y si una decisión amenaza nuestros derechos colectivos o nuestra soberanía, los ciudadanos tenemos derecho a organizarnos y oponernos democráticamente.
Y si una decisión amenaza nuestros derechos colectivos o nuestra soberanía, los ciudadanos tenemos derecho a organizarnos y oponernos democráticamente.
Porque esto no se trata de que estos paises abusadores de territorios Israel y Estados Unidos ni ningún país extranjero. Se trata de Colombia. Se trata de si vamos a permitir que decisiones estratégicas sobre nuestro territorio y nuestro recurso más indispensable se tomen sin nosotros.




Conclusión
El 2026 TENEMOS QUE ESTAR JUNTOS
Que nadie nos diga que no podemos hacer nada.
Sí podemos.
Podemos preguntar.
Podemos investigar.
Podemos demandar.
Podemos votar.
Podemos vigilar.
Podemos protestar.
Podemos organizarnos.
Y podemos decir NO.
No a la opacidad.
No a la entrega irresponsable de recursos estratégicos.
No a los contratos que el ciudadano no pueda conocer.
No a la pérdida de control sobre nuestra información hídrica.
No a cualquier gobierno que crea que gobernar significa disponer de Colombia como si fuera patrimonio personal.
El agua es vida.
El agua es territorio.
El agua es seguridad nacional.
Y la soberanía no se entrega.
JORNADA NACIONAL POR EL AGUA Y LA SOBERANÍA DE COLOMBIA
SIN VIOLENCIA.
SIN PARTIDOS.
SIN MIEDO.
PERO CON FIRMEZA.
QUE QUEDE CLARO:
¡EL AGUA, LA TIERRA DE COLOMBIA SE DEFIENDE CON COLOMBIANOS ORGANIZADOS!
¡COLOMBIA NO SE VENDE!
¡EL AGUA y el TERRITORIO NO SE NEGOCIA A ESPALDAS DEL PUEBLO!
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En CHALET tenemos dos propuestas que, si quieres apoyarlas, te invitamos a dar clic aquí.
María Fernanda Rojas: “Como colombiana, creo que cualquier acuerdo relacionado con nuestros recursos hídricos debe ser público, verificable y sometido al control ciudadano. El agua no puede administrarse a puerta cerrada.”
Carlos Andrés Méndez: “La discusión no debería ser de izquierda o derecha. Se trata de proteger el agua, exigir información clara y garantizar que ninguna empresa extranjera tenga más poder que las instituciones colombianas.”
Laura Valentina Gómez: “La cooperación internacional puede ser positiva, pero debe estar acompañada de transparencia, controles jurídicos y beneficios comprobables para las comunidades. La soberanía nacional no se negocia.”
Julián Herrera: “Antes de aprobar cualquier proyecto con empresas extranjeras, el Gobierno debe publicar los contratos sin tanto link divido, para enmascarar los objetivos, explicar sus alcances y permitir que la ciudadanía conozca sus posibles consecuencias para el agua y el territorio.”
Gloria Esperanza Torres: “El agua pertenece a todos los colombianos y debe protegerse pensando en las futuras generaciones. Podemos debatir sobre presidentes y partidos, pero la defensa de nuestros recursos debe estar por encima de cualquier bandera política.”
Opiniones
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CHALET se publicó el día 20 de julio a las 10:53 del © 2026.
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